lunes, 16 de abril de 2012

Una experiencia de búsqueda de la calidad en Chile



En los últimos 20 años en Chile se han impulsado un sin número de iniciativas que buscan mejorar la calidad de la educación en el país. Una de las más emblemáticas es la llamada Ley SEP (subvención escolar preferencial) impulsada durante el gobierno de Michelle Bachelet. Esta es una ley promulgada por el Congreso de Chile, cuyo objetivo es brindar recursos adicionales a aquellas escuelas del sistema público que demuestren tener oportunidades de crecer y mejorar (escuelas emergentes).
Uno de los aspectos más positivos de esta ley, es que pone en manos de cada escuela la responsabilidad de diagnosticar sus propias necesidades y generar un plan de mejoras e implementarlo en un plazo de cuatro años. En ese tiempo, la escuela recibe una cantidad de dinero adicional que le permite llevar a cabo estas mejoras, las que son evaluadas en base a los objetivos que cada centro se ha propuesto y los avances en los resultados de aprendizaje de los alumnos, reflejados en las mediciones nacionales. Además la ley proporciona una cantidad de dinero adicional por cada niño prioritario ( alumnos más vulnerables) que la escuela atiende. Estos recursos deben ser utilizados para brindar a estos niños toda la atención que necesiten: medicamentos, terapias, materiales etc.

Desde mi punto de vista lo más positivo de esta ley es dar la oportunidad a cada escuela, de manera participativa y colaborativa, de ser los gestores de su propio plan de mejora, según su diagnóstico y necesidades. Puede decirse, que la ley, quizás sin proponérselo, genera en las escuelas un proceso de gestión del conocimiento, en que se hace necesario mapear el conocimiento, recuperarlo, compartirlo y generar instancias de gestión del aprendizaje, desde los centros y para los propios centros. Ahora bien, es importante decir, que la ley brinda esta oportunidad, pero no la garantiza.... quizás en la realidad los proyectos se gestan desde los directivos, sin participación de la comunidad educativa y sin siquiera responder a las necesidades reales de los centros.
A modo de anécdota, les cuento que un amigo trabaja como psicólogo dando apoyo  a los docentes y  terapia a algunos alumnos prioritarios y, según me comenta es impresionante la cantidad de recursos que llegan desde el gobierno para apoyar el plan de mejora de la escuela, sin embargo, los directivos y docentes no utilizan estos recursos, muchos de los dineros se gastan en cosas poco importantes y finalmente no se beneficia a los niños y niñas del colegio. Ojalá, por el bien de mi país, esa no sea la tónica de todas las escuelas, aunque conociendo a mi gente lo dudo.

4 comentarios:

  1. Hola Mariana, no deja de ser una ley interesante que abre la puerta a la construcción común del diagnóstico y del camino por recorrer, asumiendo que hay un acuerdo sobre el significado de calidad, y que éste está referido a lo que se entiende como los fines de la educación (esto último no sólo en el contexto local de la institución.

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  2. El año pasado (¿o antepasado?), tuve oportunidad de participar en una conversación con el delegado municipal y el presidente ejidal de una pequeña comunidad maya en Campeche, llamada Kanki. Los acompañaban sus esposas y algunos representantes más de programas gubernamentales. Se trataba de un programa en construcción orientado al desarrollo familiar, desde un enfoque comunitario... ¿Dónde estaba el resto de la comunidad?

    El punto es...el frente de batalla está en todos lados...Dentro de las comunidades se reproducen los mismos vicios...ambición de poder, discriminación, manipulación... No por transferir los recursos a una comunidad, ni porque ésta tenga el "halo" de la cultura indígena, estarán en mejor posición de ser realmente democráticos y autogestivos...Incluso podría discutirse si la promoción de una cultura democrática y dialógica no es también la expresión de un cierto sector al interior de una cultura.

    ¿Forma esto último parte de la discusión sobre la universalidad "natural" de los valores universales?

    ¡Qué largo es el camino!

    Se trata de aprender de los propios errores...de reflexionar sobre ellos...pero sí, tienen que comenzar por poder ser nuestros, ¿no?

    ¿Fueron los atenienses los que condenaron a Sócrates?

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  3. Hola Mariana:
    Gracias por compartirnos sobre esta ley. Fíjate que cuando dices que sin proponérselo, esto podría desencadenar procesos de gestión del conocimiento en las escuelas, estoy de acuerdo contigo en tanto imaginamos que la escuela realiza un diagnóstico participativo. No sé qué tanto se de la gestión del aprendizaje y la recuperación de la propia práctica, de los propios saberes. Como Gonzalo decía en alguno de sus comentarios, estas leyes y supuestos tocan la estructura de las organizaciones, la estructura de fondo.

    Sí Gonzalo, el camino es largo... No perdamos la esperanza.
    Gracias Mariana por compartir.

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  4. Mariana:
    Me ha parecido interesante lo que nos compartes desde la realidad de tu país en materia educativa, considero que en cualquier ambiente si no estamos comprometidos con la educación en serio desviaremos los recursos o ficticiamente construiremos pryectos enfocados a mejorar calidad educativa solo para obtener recursos. Ojalá y entraramos en esta mentalidad de GC, cambiaría mucho nuestros modos de concebir nuestros proyectos y el modo de llevarlos a cabo en favor de la educación. Un abrazo

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