lunes, 30 de abril de 2012

Algo más sobre GC


Los textos propuestos para esta semana me parecen especialmente pertinentes para detenerse en este camino que hemos estado transitando al llevar a cabo nuestros proyectos de intervención y reflexionar unos instantes sobre aquellos procesos que hemos vivido en este tiempo. Es la oportunidad, de evaluar si debemos seguir avanzando o quizás debemos profundizar un poco más en algunos aspectos que han quedado inconclusos o que no hemos sabido comprender a cabalidad.
En lo personal, siento que he ido dando ciertos pasos: cuento con una comunidad de práctica sólida y comprometida, aunque hemos pasado por altos y bajos, habiendo sido muy difícil para todos darnos cuenta de nuestras propias falencias, las que se nos mostraron de manera bastante explícita a través del mapeo del conocimiento llevado a cabo en la institución. Por otra parte y desde mi postura de “coordinadora” de este proyecto, siento que todavía queda mucho más por mapear, que hay aspectos que no se alcanzaron a tocar y que quizás se podría haber profundizado mucho más. Siento  que la intervención que llevaremos adelante es un granito de arena en la inmensidad de conocimiento que nos queda por construir en nuestra institución y veo este proceso, casi como algo infinito: solo conocemos desde dónde comenzamos, pero es imposible saber hasta dónde nos llevará.
Puedo decir, además, que los textos leídos tuvieron un doble efecto en mi cabeza: la lectura del texto “ GC organizacional en educación” vino a ponerle nombre a muchas de las cosas que hemos venido haciendo y además me ayudó a darle cierta forma metodológica a lo que implica un proyecto de GC, permitiéndome además establecer puntos de encuentro entre lo que plantea el texto, la teoría y mis propias vivencias. El  capítulo 5  sirvió para refrescar mi memoria, trayéndome a la mente interesantes conceptos y recordándome una vez más la interesante Teoría dinámica de creación del conocimiento, de Nonaka. Frente a esta teoría les puedo comentar que, cuando la estudiamos por primera vez, se me hizo muy compleja y pensé: ojalá no vuelva a saber más del señor Nonaka en el futuro. Sin embargo, con el correr de esta maestría y cómo se ha ido dando mi proyecto, esta se ha convertido en un gran pilar para comprender mejor mi escenario de GC y mi propio proyecto
Sin duda los textos de esta semana serán de mucha utilidad para darle forma y consistencia a los proyectos, que al menos en mi caso ha sido llevado a cabo de modo bastante intuitivo o quizás debería decir “tácito. En esa misma línea, creo que los textos  nos ayudan a realizar un proceso de conversión del conocimiento para pasar, al menos de un nivel tácito a uno explícito y de ahí hacia  adelante.

sábado, 21 de abril de 2012

Un ejemplo actual


Leyendo uno de los textos de la semana relacioné lo que ahí nos comentaban, con una experiencia que me tocó vivir esta semana y que se relaciona con  que la innovación debe ser forjada en el equilibrio de un doble impulso (abajo a arriba y arriba a abjo)
Esta semana, entró en vigencia en mi país una ley, tramitada durante los dos últimos años en el congreso, que se llama “Ley de convivencia escolar”, aunque ya es conocida en los medios como la ley “anti bullying”. Dicha ley nació de la necesidad social y nacional  de contar con un instrumento a nivel nacional que permita regular las situaciones de acoso y maltrato reiterado que sufren muchos niños y niñas en las escuelas. La ley, básicamente, exige a las escuelas tener un medio (teléfono o correo electrónico) donde padres y alumnos puedan  denunciar situaciones de bullying  las que pasan a manos de una comisión encarga de investigar, informar y elaborar un plan de acción que permita remediar esta situación. Si se demuestra que la escuela no ha actuado acorde a la ley, el caso puede pasar a los tribunales de justicia y la escuela puede ser multada.  
Desde mi perspectiva, muy personal, creo que la mejor forma de atacar este  problema es por medio de planes formativos más que una ley, pero se los comparto porque me pareció que era un claro ejemplo de una necesidad social que nos lleva a generar algo nuevo y a actuar de una manera diferente.

¿Dónde está la red?




Sin duda parece una pregunta bastante tonta, en un mundo ultra conectado en que internet se ha transformado en el medio de comunicación e información por excelencia. Oímos hablar de redes sociales, de buscadores en que tenemos acceso a gran parte del conocimiento actual y de múltiples servicios que funcionan en línea con todos nuestros datos en red. Sin embargo, ¿funcionamos verdaderamente como una cultura de red?, ¿existe la intención de verdadera colaboración  y crecimiento mutuo entre organizaciones?, ¿hemos abandonado la competitividad por la cooperación?, ¿estamos dispuestos a  expandir nuestra red y compartir nuestro conocimiento con otros?

Más desafíos


Nuestro entorno incierto y cambiante, nos plantea, como organizaciones educativas, el desafío de innovar constantemente. La innovación surge de la necesidad de cambiar nuestras estrategias de actuación para alcanzar los objetivos que nos hemos planteado. En este sentido, la innovación más eficaz va a resultar siempre del conocimiento de la realidad del centro, más que de las políticas administrativas centrales, que pueden no coincidir con las necesidades particulares de cada institución. Sin embargo, no se puede desconocer que existen necesidades sociales o de país para las cuales, el papel de la administración central será  indicar el camino e impulsar acciones, respetando la cultura de cada organización.
La innovación en el centro educativo se nos presenta en sí como un gran desafío que requiere de una  cultura y actuación colaborativa por parte de  la organización. Nos exige, en palabras de Senge, transformarnos en una “organización inteligente”, que entre en un verdadero pensamiento sistémico. Una organización en  que la invención de nuevos conocimientos es el resultado de  un modo de actuar de sus miembros.
 Esto representa un gran desafío para toda organización, pero e no termina ahí. El momento histórico en que vivimos y la tecnología existente, nos exigen movernos de una cultura comunitaria a una de red, en que traspasemos las fronteras de nuestro entorno más próximo, para entrar en contacto con los que están "más allá", participando en los procesos de aprendizaje de la red y gestionándolos para dar valor al conocimiento organizativo.
Como podemos ver el desafío es inmenso y el camino es largo, puesto nos exige cambiar nuestra manera de pensar y de actuar. Cambiar nuestra mirada, algo competitiva y desconfiada, viendo en el otro una fuente de cooperación, conocimiento y ayuda eficaz para alcanzar objetivos que ya no serán solo de la organización, sino de la red completa.

lunes, 16 de abril de 2012

Una experiencia de búsqueda de la calidad en Chile



En los últimos 20 años en Chile se han impulsado un sin número de iniciativas que buscan mejorar la calidad de la educación en el país. Una de las más emblemáticas es la llamada Ley SEP (subvención escolar preferencial) impulsada durante el gobierno de Michelle Bachelet. Esta es una ley promulgada por el Congreso de Chile, cuyo objetivo es brindar recursos adicionales a aquellas escuelas del sistema público que demuestren tener oportunidades de crecer y mejorar (escuelas emergentes).
Uno de los aspectos más positivos de esta ley, es que pone en manos de cada escuela la responsabilidad de diagnosticar sus propias necesidades y generar un plan de mejoras e implementarlo en un plazo de cuatro años. En ese tiempo, la escuela recibe una cantidad de dinero adicional que le permite llevar a cabo estas mejoras, las que son evaluadas en base a los objetivos que cada centro se ha propuesto y los avances en los resultados de aprendizaje de los alumnos, reflejados en las mediciones nacionales. Además la ley proporciona una cantidad de dinero adicional por cada niño prioritario ( alumnos más vulnerables) que la escuela atiende. Estos recursos deben ser utilizados para brindar a estos niños toda la atención que necesiten: medicamentos, terapias, materiales etc.

Desde mi punto de vista lo más positivo de esta ley es dar la oportunidad a cada escuela, de manera participativa y colaborativa, de ser los gestores de su propio plan de mejora, según su diagnóstico y necesidades. Puede decirse, que la ley, quizás sin proponérselo, genera en las escuelas un proceso de gestión del conocimiento, en que se hace necesario mapear el conocimiento, recuperarlo, compartirlo y generar instancias de gestión del aprendizaje, desde los centros y para los propios centros. Ahora bien, es importante decir, que la ley brinda esta oportunidad, pero no la garantiza.... quizás en la realidad los proyectos se gestan desde los directivos, sin participación de la comunidad educativa y sin siquiera responder a las necesidades reales de los centros.
A modo de anécdota, les cuento que un amigo trabaja como psicólogo dando apoyo  a los docentes y  terapia a algunos alumnos prioritarios y, según me comenta es impresionante la cantidad de recursos que llegan desde el gobierno para apoyar el plan de mejora de la escuela, sin embargo, los directivos y docentes no utilizan estos recursos, muchos de los dineros se gastan en cosas poco importantes y finalmente no se beneficia a los niños y niñas del colegio. Ojalá, por el bien de mi país, esa no sea la tónica de todas las escuelas, aunque conociendo a mi gente lo dudo.

viernes, 6 de abril de 2012

Sociedad red y organizaciones educativas

En la última mitad del S. XX se establecieron las bases de un nuevo tipo de econocmía y sociedad, que podemos llamar  sociedad red (Castells, 2003) que permite una nueva forma de  hacer y relacionarse a nivel personal y organizacional.  
Si entendemos la sociedad como un grupo de individuos que interactúan , no es otra cosa que una red; siempre lo ha sido, pero en la actualidad con los avances de la tecnología esto se ha hecho más evidente y ha permitido la universalización del conocimiento y su crecimiento exponencial.
Esta transformación cultural, que se ha dado de manera especial en el mundo empresarial, ha dado como resultado la colaboración externa, en que las organizaciones centran su actividad en aquello que saben hacer mejor, buscando asesoría externa para el resto de su actividad.
¿Cómo responden las organizaciones educativas a estas transformaciones?, ¿cómo pueden adaptarse a lo que la sociedad actual les pide?
Las organizaciones educativas tienen diferencias sustanciales con el resto de las organizaciones, de corte empresarial. A diferencia de las empresas, que buscan en la gestión del conocimiento y la red una ventaja competitiva mayor, las organizaciones  educativas, buscan o deben buscar en estos instrumentos, conseguir el éxito educativo de todo el alumnado. SU finalidad no reside en la competitividad sino en la competencia colectiva de todas y cada una de las instituciones educativas, como una empresa común.
Sin embargo, a juzgar por los acontecimientos actuales, las demandas estudiantiles y el sistema educacional imperante, las organizaciones educativas hemos olvidado este objetivo primordial, adoptando una mirada mercantilista y competitiva.